La bendición de los “Güevos pintos”, una propuesta de cambio

Un sierense recogerá firmas para pedir que la bendición de Güevos Pintos se traslade a la iglesia

La imagen puede contener: 12 personas, personas de pie y exterior

Recoge El Comercio (26 de abril de 2017) la noticia de que un vecino de Siero, Rubén Orviz, va a iniciar una campaña de recogida de firmas para solicitar a la Sociedad de Festejos de La Pola que suprima la bendición católica de la fiesta de los Güevos Pintos, o bien que el acto se traslade a la iglesia parroquial. Orviz ha dirigido ya una carta al presidente de la entidad, Jenaro Soto, como responsable de la organización de la fiesta, y esta semana tiene previsto habilitar una página en una red social para que los interesados puedan estampar su firma…

El texto completo de la propuesta y sus argumentos los publica Rubén Orviz en su muro de Facebook:

La fiesta de los Güevos Pintos de La Pola Siero tiene en común con otras celebraciones realizadas en localidades españolas y europeas el decorado artístico de los huevos. Pero la festividad polesa difiere por la vinculación religiosa que la Iglesia Católica ha impuesto.

La cercanía a los actos de la Semana Santa sirve de excusa para mutar un festejo antiguo que, gracias al tradicionalismo eclesial, la curia ha trastocado de su esencia primitiva. El huevo, viejo símbolo de la fertilidad, fue utilizado por los pueblos europeos en las fiestas que, a la entrada de la primavera, se hacían como conmemoración de la llegada de los días de la siembra. Atrás quedaba el invierno, largo, frío, duro. El sol volvía a calentar y la tierra daba nueva esperanza a la vida. Pero, también, el huevo esta presente en numerosas culturas cosmogónicas como mito, desde la India a Europa pasando por el naturalismo egipcio. Huevo Cósmico brahmánico, huevo creador del dios Mitra. En el Africa aparece en rituales chamánicos. Y los druidas celtas creían que de un huevo de serpiente nació el universo. Aquí, el tradicionalismo adoptó y cambió el ritual. La crucifixión de Cristo parece pertenecer a la misma simbología de la fertilidad que se encuentra en rituales de otros salvadores como Osiris, Orfeo, Tammuz y Balder.

Hoy se bendicen los Güevos Pintos polesos con agua bendita.

La supuesta tradición del pregón solo data de 1974. (*)  Una ocurrencia del párroco Carlos Sánchez Martino redactor de la parte final del texto que en la actualidad se lee. Con los años, a esas lineas, se le añade todo un discurso donde el párroco de turno comenta, bajo la visión católica, diferentes aconteceres.

Al contrario de lo que a veces suponemos o nos quieren hacer creer, hoy en día, vivimos en una sociedad plural y rica en matices culturales. En un mundo donde la globalización también llega a la religión.

En La Pola Siero se puede comprobar la presencia de diferentes formas de entender la práctica religiosa. Ya no es la villa de 1974 donde solo se imponía una única manera de creer. Y claro, también conviven, en ese mismo espacio, los que sencillamente vivimos sin religiosidad alguna. Estos últimos sufrimos la ofensa a nuestros sentimientos laicos cuando determinados rituales, como la bendición, ocupan el acto central de una fiesta que es de todos. Una bendición de la que solo se tiene constancia a través del testimonio eclesial. Una bendición que se realiza en la plaza del Ayuntamiento, lugar que representa a toda la ciudadanía y no solo a la que profesa la fe católica.

Por tanto, insto a la Sociedad de Festejos, institución donde recae actualmente la dirección de la fiesta de los Güevos Pintos, a que reoriente el destino de este acto, Bien retirando la bendición católica o trasladando esta al recinto de la iglesia donde los creyentes, que de seguro comparten esta visión más democrática, puedan seguir su ritual. Los Güevos Pintos son de todos y cada uno tendrá su manera de entender lo que simbolizan. A la amalgama colectiva que nos reunimos el martes de Abril, podrá disfrutar de otro acto, a modo de pregón, que formalice la bienvenida a un día diferente en la villa polesa.

Todos/as los/as que compartan la propuesta aquí expuesta pueden mostrar su apoyo al texto, que en forma de solicitud, se enviará a la Sociedad de Festejos de La Pola Siero.

(*) Carlos Sánchez Martino, comenzó a realizar la bendición en asturiano. Su sucesor, Juan Bautista Álvarez, mantendría esta tradición aunque añadiría pimienta al acto, incluyendo un repaso de la actualidad previo que “no dejaba títere con cabeza”  (LNE)

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