José Antonio Naz: ‘Ante el racismo islamófobo de la derecha, se producen reacciones desde la izquierda de defensa del islamismo como expresión cultural, confundiendo religión con cultura’

Ángel Nero entrevista a José Antonio Naz, presidente de Europa Laica, cuyo principal objetivo  es lograr la laicidad del Estado y sus instituciones, entendida como el conjunto de condiciones jurídico-políticas y socioeconómicas adecuadas para el pleno desarrollo de la libertad de conciencia.

José Antonio Naz, presidente de Europa Laica | Fuente foto
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Ángel Nero, Nueva Revolución, 18 de mayo de 2026

“Ninguna confesión tendrá carácter estatal” dice el artículo 16 de la Constitución Española, sin embargo la religión católica sigue teniendo un papel predominante en la enseñanza, gracias a los conciertos educativos con los centros religiosos, y también extienden su influencia a toda la sociedad con la propiedad de medios de comunicación, donde se marcan directrices políticas, morales e incluso económicas. Para luchar por la separación entre iglesia y estado, nació hace 25 años Europa Laica, un colectivo que preside el cordobés José Antonio Naz.

La sociedad europea, en general, y la española, en particular, ha cambiado mucho en estos 25 años, sin embargo parece que se ha avanzado poco hacia un estado aconfesional efectivo, y la iglesia católica sigue teniendo grandes herramientas para continuar siendo un poder con mucha influencia en el gobierno. ¿Qué ha fallado para que en 2026 el artículo 16 de nuestra Constitución siga pareciendo papel mojado?

Tras la experiencia práctica de todos estos años, más bien cabría decir que con los acuerdos y las mimbres con las que se hizo la “transición” lo increíble es que se haya avanzado algo, al menos en los comportamientos y los derechos individuales en relación con la moral. La propia Constitución, que no tuvo un proceso constituyente, fue elaborada por 7 hombres de los que al menos 5 eran católicos: dos franquistas (Gabriel Cisneros, exjefe del SEU, y Fraga Iribarne, el ministro franquista de la calle es mía) y tres monárquicos (Herrero de Miñón, Peces Barba y Miquel Roca); el liberal conservador, Perez Llorca, y el representante del PCE pactista, Jordi Solé Tura, no cuestionaron nada a la Iglesia.

Cuando salió el primer borrador, Yanes y Tarancón se aprestan a dictar una redacción que deje la ambigüedad de Estado aconfesional y marque la colaboración con la Iglesia Católica, “como realidad insoslayable en nuestra patria”. Si todos los poderes quedan intactos, y en todos ellos sigue la influencia, cuando no el control, de la IC, parece lógico que se sigan manteniendo todas las rutinas y “tradiciones” del régimen anterior. El colaboracionismo militante de parte de la clase política y el irreflexivo de otra parte, o la pasividad e inacción del resto, nos mantienen en 2026 , en la práctica, en un Estado “criptoconfesional” arcaico y ridículo”.

Nos dicen que tenemos al gobierno más progresista de todos los tiempos, y aunque se han consolidado algunos derechos, como el aborto y la eutanasia, todavía no se ha conseguido que el estado venza ciertas reticencias en su aplicación en algunas comunidades autónomas. ¿Teme el gobierno de Pedro Sánchez entrar al choque con la iglesia católica y con esas autonomías, por temor a que le pase factura en las urnas?

En 2018 una mayoría de aquel parlamento, aprobó en Comisión la derogación de los vergonzosos acuerdos con la Santa Sede, y otras medidas para garantizar la aconfesionalidad. Esos mismos grupos han estado gobernando desde 2019 y no han plasmado nada al respecto en el BOE, ni siquiera los compromisos firmados que en el pacto de Unidas Podemos con el PSOE. En el de 2023 ya no aparece ninguna medida laicista en el pacto de gobierno. Los partidos denominados de izquierdas siguen considerando en mayor o menor medida que plantear medidas laicas de modernización y consolidación de la Democracia, que puede atentar contra alguno de los privilegios de la IC, les resta votos. Es un mantra que contrasta con la realidad de un 40% de la población (casi un 70% en la juventud) que dice no tener ninguna religión.

En las reuniones mantenidas con líderes de estos partidos nos reconocen lo ilógico de ese razonamiento y admiten la realidad de los hechos: la IC sigue siendo la argamasa ideológica de las derechas en España. Pero, a pesar de todo, se siguen manteniendo y ampliando los privilegios, y siguen pensando en pescar en el caladero reservado al conservadurismo, despreciando el amplio del laicismo, la modernidad y la racionalidad.

En los centros de educación religiosos concertados, se sigue adoctrinando a nuestros jóvenes, además del negocio que está detrás de la enseñanza privada, ¿podemos pensar en un estado aconfesional mientras se siga subvencionando con fondos públicos a los colegios religiosos?

Rotundamente no. La educación de la infancia es la columna vertebral de una sociedad. Eso la ha entendido siempre la IC, que sigue peleando con todas sus fuerzas, desde todos los poderes que tiene, por mantener e incrementar el dominio sobre la educación. Y cuenta con la ayuda inestimable de los gobiernos, desde Felipe González hasta nuestros días. Con la aprobación de la LOMLOE el gobierno “progresista” tuvo la ocasión de enderezar las cosas. Pero no sólo desestimó las aportaciones de Europa Laica, apoyada por una amplia representación de la Comunidad Educativa progresista, sino que consolidó el sistema de doble sistema subvencionado con el dinero de todos y todas, y ni siquiera se atrevió a sacar la religión del currículum. La aplicación con autonomía de esa ley en las CCAA está suponiendo un ataque organizado contra la escuela pública y un plan de privatización que consolide el negocio y la ideologización.

A través de nuestros representantes políticos, desde el gobierno del estado hasta el de una pequeña localidad, se sigue fomentando la religión, a través de numerosos actos en los que participan y también apoyan económicamente nuestras autoridades, ¿sigue habiendo una conexión muy fuerte entre la iglesia y el poder político en nuestro país, y sigue condicionando el debate político en temas como el aborto, el matrimonio entre personas del mismo sexo, o el derecho a morir?

En el terreno de lo que podríamos llamar “principios morales”, que tiene que ver con los temas que comentas, la Iglesia sigue planteando sus principios políticamente, sobre todo con grupos fundamentalistas católicos y con parte de la derecha, pero la secularización mayoritaria de la sociedad hace cada vez más irrelevante la incidencia de esos discursos. Lo cual no quita, sino que incentiva la virulencia de las acciones, como los rezos ante las clínicas de interrupción del embarazo o las presiones para fomentar la objeción de conciencia de profesionales en la aplicación de la ley de “derecho a la muerte digna”. Pero el apoyo económico a esos grupos en las CCAA y ayuntamientos es cada vez mayor. Lo que se una a toda la innumerable cantidad de privilegios económicos en todos los ámbitos. Lo que supone una estimación de 13.000 m€ anuales por todos los conceptos.

En los últimos años también han proliferado canales de televisión y de radio propiedad de la iglesia, mientras que, por ejemplo, no hay emisoras o canales de sindicatos, ¿qué hay detrás de la otorgación de licencias a estos medios de (des)información masivos?

Creo que se dan dos factores: uno es el reparto de las licencias y otro, quizás más importante, la poca iniciativa de crear y potenciar medios de comunicación alternativos por parte de la cuidaría y de los agentes más activos de la misma. Los pocos medios alternativos tienen muchas dificultades para sobrevivir, dado que no reciben el apoyo institucional. Pero son la única voz de muchos colectivos y movimientos sociales y políticos, que deberían contemplarlos como propios y apoyarlos en todo lo posible. En general muchos de estos colectivos dedican los esfuerzos, casi siempre inútiles, en demandar la atención de los medios del sistema.

Otro tema es el Concordato con el Vaticano, que garantiza la enseñanza religiosa, el reconocimiento de los tribunales eclesiásticos, la presencia de capellanes en instituciones estatales como hospitales, prisiones y las Fuerzas Armadas, y lo más importante: establece el sistema de financiación de la iglesia católica y sus exenciones fiscales. ¿Cómo se valora desde su organización este Concordato entre la iglesia católica y el estado español?

Hace varias semanas Europa Laica ha hecho publico un manifiesto exigiendo la derogación de estos acuerdos, que son continuación del concordato franquista de 1953. Este manifiesto salió con la firma previa de más de 100 personalidades y 60 colectivos y desde entonces sigue recibiendo adhesiones, junto a la campaña de separación Estado/Iglesia que ya tiene recogidas más de 43000 firmas. E.L. ha solicitado una reunión a la presidenta del Parlamento para hacerle entrega de este manifiesto y las firmas, así como para demandar que el líder de la Iglesia Católica no intervenga en la sede de la soberanía popular, como está previsto el 8 de Junio. A tal efecto E.L, junto a otras organizaciones laicistas, como la Fundación Ferrer y Guardia, la Plataforma por una Escuela Pública y Laica, religión fuera de la Escuela, DMD, Asociaciones contra la pederastia eclesiástica y otras, registrará dichos documentos y convocará una rueda de prensa el 27 de Mayo. Existe una mayoría social que piensa que deben acabar los privilegios de la IC, y entendemos que existe también una mayoría parlamentaria. No hay por tanto razones para mantener estos arcaicos y humillantes acuerdos.

También hay un modelo heredado del antiguo régimen, el de la caridad, que gestiona residencias, comedores y diversos servicios sociales a través de supuestas ONGs como Cáritas. ¿El estado debería de asumir estas funciones, para la ayuda a los más necesitados, que ahora gestiona, en muchos casos, también la iglesia?

En Europa Laica hablamos del “negocio de la caridad”. El Estado transfiere grandes cantidades de dinero público a entidades relacionadas con la IC para realizar actividades y tareas que corresponden al Estado, como servicios sociales de todo tipo desde bancos de alimentos a atención a personas en riesgo de pobreza, pasando por todo tipo de servicios a mujeres maltratadas o en riesgo , personas inmigrantes. A esto hay que sumar la prestación de servicios hospitalarios en centros gestionados por ordenes religiosas y pagados con fondos públicos. Este negocio se venda además como obra de caridad de la Iglesia. El fenómeno más significativo es Caritas, que es puesto por la Iglesia como ejemplo de dedicación caritativa de la Iglesia, cuando ésta apenas aporta un 2 o 3% del presupuesto global, llevando completamente la gestión.

Europa Laica ha presentado recientemente un informe sobre la memoria económica de la CEE que justifica los dineros recibidos por la recaudación fiscal. Nuestro informe desenmascara la falsedad de los datos y el verdadero uso de la mayor parte de los casi 400m€ recibidos de marcar la casilla en la declaración del IRPF: a los sueldos y pagos a la seguridad social del clero, a mantenimiento de las diócesis y a otros gastos no especificados (como el mantenimiento de TV13) y a publicidad para solicitar que marquemos la casilla. Este completo informe se puede ver en la web laicismo.org.

La Conferencia Episcopal ha reconocido que más de un millar de clérigos han abusado de menores, y se han comprometido a la reparación de las víctimas, ¿llega tarde este reconocimiento y como se ha materializado esa reparación?

La CEE ha sido la más reticente de todo el mundo en asumir las responsabilidades en este tema tan sangrante, negando primero los hechos, minimizando los casos y encubriendo claramente a los delincuentes. Hace varios meses, siguiendo indicaciones del papa, tras la visita de miembros del gobierno al Vaticano, se hizo público una especie de acuerdo de reparación económica de las víctimas de casos que no han sido judicializados, que son la inmensa mayoría.

Ese acuerdo firmado a bombo y platillo por el gobierno con la CEE y la CONFER, proponía unos plazos muy cortos para presentar la solicitud de indemnización a una Comisión, que no se había constituido cuando finalizaban los plazos propuestos. Y no se cuantifican las indemnizaciones. De momento no se ha resuelto nada. Seguimos sin conocer la verdad, porque apenas se reconocen varios miles de casos, cuando el informe del defensor del pueblo habla de unos 500.000. Se sigue sin aplicar justicia, la mayoría de los agresores han sido trasladados de puesto dentro de la Iglesia y sometidos exclusivamente a la “justicia divina”, sin pasar por el código penal. Y la reparación está en pañales y no hay signos de que sea justa y generalizada. Recomiendo las varias emisiones del programa “Domingos Laicos”, realizados por EL, dedicado a víctimas de la pederastia eclesiástica y que pueden buscar en la web de laicismo.org o en google.

Asimismo la Conferencia Española de Religiosos realizó un acto en el que se pidió perdón a las supervivientes del siniestro Patronato de Protección a la Mujer, donde existieron malos tratos continuados, trabajo esclavo y robo de bebés. ¿Es suficiente este perdón, llega a tiempo y, lo más importante, se ha realizado una investigación exhaustiva de la implicación de curas y monjas en el robo de bebés?

Con la realización de dicho acto, la Iglesia, y puede que el gobierno, pretendía lavar la imagen y cerrar uno de los episodios más escandalosos de la relación de la IC con el franquismo. La mayoría de las víctimas no se plegaron al intento y boicotearon el acto demandando justicia y reparación reales. Este vergonzoso Patronato estuvo vigente hasta 1986, pero aún hoy muchos de aquellos centros gestionados por las mismas órdenes religiosas siguen recibiendo dinero del Estado para la integración y atención a mujeres en riesgo social, aunque cada vez con más contratos de profesionales seglares. La idea franquista del papel de la Iglesia como brazo del Estado para atender a las mujeres descarriadas o que puedan tener dificultades parece estar aún vigente. A riesgo de abusar de la publicidad, recomiendo los varios programas de “Domingos Laicos” protagonizados por investigadoras y víctimas de este Patronato.

Aunque es todavía minoritario, estamos asistiendo a un crecimiento notable de las iglesias evangélicas, así como a centros de rito islámico, y desde ciertos sectores de la izquierda, que deberían presumir de laicismo, se sale en su defensa, ¿cómo ve el avance de estas otras confesiones religiosas y la postura de esos sectores con respecto, sobre todo, al Islam?

Este es uno más de los peligros para el “laicismo”, lo que podemos definir como comunitarismo. Una parte de la izquierda confunde el laicismo y el antirracismo con el comunitarismo.

Ante el racismo islamófobo de la derecha de este país, se producen reacciones desde la izquierda de defensa del islamismo como expresión cultural, confundiendo religión con cultura. Y en vez de denunciar el abuso de los espacios públicos por parte de la IC, solicitan los mismos privilegios para otras religiones. El ejemplo de la reacción ante la decisión del ayuntamiento de Jumilla de negar el uso de un espacio público a una actividad religiosa islámica es significativo. Vimos una coincidencia de discurso entre la CEE y líderes de la Izquierda, incluso alguna lideresa progresista aparecer con velo para atacar el antirracismo, lo que indicaría una defensa clara del multiconfesionalismo, en un Estado supuestamente aconfesional.

En el caso de la iglesia evangélica, aquí como en EEUU y en otros países latinoamericanos, se utiliza como instrumento político de la derecha más conservadora o ultra, con la que se encuentra identificada y de la que es una gran aliada. En este sentido hay una deriva ultrareligiosa y ultraconservadora en lo político tanto en las iglesias evangélicas como en las católicas, lo que denominamos cristoneofascismo, que está organizado y provoca lo que el teólogo Juan José Tamayo denomina “La Internacional del Odio”.

Me gustaría saber tu opinión sobre el papel que jugó la iglesia en nuestra historia, en esos cuarenta años en los que vivimos bajo un régimen nacional-católico, ¿se le han pedido cuentas a la iglesias por esa complicidad con la dictadura, durante la cual engordaron su patrimonio?

Es conocido el papel de la IC en la revolución contra la II República desde el primer día de su constitución, así como en la creación de la CEDA como instrumento político contra la misma y en el apoyo inmediato al golpe de Estado de 1936 y al bando franquista durante la guerra, siendo la argamasa ideológica de la dictadura franquista, colaborando con la represión. La IC no solo no ha pedido perdón, ni nadie le ha pedido cuentas, sino que buena parte de la actual jerarquía y los sectores más fundamentalistas de la misma están promoviendo y apoyando a los partidos más conservadores y los planteamientos neofranquistas.

Por último, ya que hablamos del patrimonio de la iglesia, es obligado hablar de las inmatriculaciones, cerca de 35.000 bienes desde 1998 hasta 2015, algo que, además ha sido silenciado por los medios de comunicación, aunque ahora, gracias a organizaciones como la vuestra, está saliendo a la luz.

El listado de 35000 bienes es claramente incompleto, y si le añadimos los bienes inmatriculados desde la ley de 1954 Europa Laica estima en100.000 el numero de bienes inmatriculados por la IC, la gran mayoría sin certificación de propiedad, más allá de la declaración del cabildo correspondiente. Supone la apropiación de casi el 80% del Patrimonio Nacional, que gestiona de manera discrecional y que explota lucrativamente cobrando entradas sin pagar impuestos. Todo esto sucede con demasiado silencio de los medios de información y ante la pasividad de las administraciones públicas y los gobiernos, que incumplen su obligación de preservar y defender el Patrimonio de todas y todos. No se puede dejar las posibles reclamaciones en manos de particulares o de administraciones locales. La única acción legal es sencilla y sólo requiere voluntad política; se trata simplemente de promulgar un Decreto de Ley anulando el dictado en su momento por Aznar, lo que devolvería todos los bienes de los que no existiera documento de certificación de propiedad.

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