Cuando la religión se convierte en un negocio · Ximo Estal Lizondo

La religión ha dejado de ser una creencia e incluso una devoción para convertirse, para algunos jerarcas religiosos, en un verdadero negocio.

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Ximo Estal Lizondo, Nueva Tribuna, 26 de enero de 2026

La religión no solo representa un tipo de creencia, sino que, por desgracia, actualmente se está convirtiendo en un negocio. Un negocio muy rentable, como se ve cuando analizamos los informes que Europa Laica presenta sobre la opacidad y la financiación de la Iglesia católica. Según estos informes, la Iglesia católica española no solo oculta la inmensa mayoría de sus enormes ingresos y gastos, sino que además recibe por parte del Estado más de 11.000 millones de euros anuales, a través de múltiples subvenciones y exenciones fiscales. Es decir, es un verdadero paraíso fiscal.

La Iglesia Católica recibe por parte del Estado más de 11 mil millones de euros anuales

Es preciso recordar que la Constitución de 1978 indica que “ninguna confesión tendrá carácter estatal”, pero después de más de 40 años, el poder económico de la Iglesia católica en España es muy superior y, lo que es más “impresentable”, difícil de calcular por la cantidad de privilegios que por parte del Estado está consiguiendo y porque la propia Iglesia privatiza servicios públicos que se le subrogan.

Es decir, disfruta de un verdadero paraíso fiscal, como he dicho, y más cuando sus cuentas y patrimonio no son transparentes, como tenemos la obligación cualquier persona o entidad del Estado español. No se produce, pues, el principio de igualdad ante la ley que la Constitución proclama. ¿No se podrían estar cometiendo presuntos delitos políticos?

Cerca de 250 millones de euros son los que el Estado ingresa a la Iglesia católica del impuesto de la renta

Cerca de 250 millones de euros son los que el Estado ingresa a la Iglesia católica del impuesto de la renta. Esta cantidad va destinada a financiar el culto, el clero y el proselitismo y adoctrinamiento religioso de la Conferencia Episcopal Española y de las diversas diócesis. Y lo peor es que eso se hace con los recursos también de quienes no son católicos. Inaudito.

Es importante recordar que en 1979 la jerarquía católica firmó unos acuerdos económicos en los que se comprometía a lograr por sí misma, progresivamente, los recursos suficientes para su autofinanciación.

Después de más de 40 años, no solo no ha cumplido este acuerdo, sino que ha exigido e incrementado la petición de ayuda.

Además, la Iglesia es inmensamente rica y no ha sufrido la crisis, y disfruta de no pagar IBI, obras o sociedades. Es más, se ha permitido desde hace años inmatricular bienes que eran de propiedad pública, teniendo multitud de bienes urbanos y rústicos “robados” al Estado o a vecinos como consecuencia de la Ley Hipotecaria desde 1946, que aunque se modificó en junio de 2015 no fue retroactiva. Es decir, lo usurpado se lo ha quedado.

Es decir, analizando todo el informe, se ve que la religión ha dejado de ser una creencia e incluso una devoción para convertirse, para algunos jerarcas religiosos, en un verdadero negocio.

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