Los Jesuitas admiten que tenían 44 abusadores y dan los nombres de 14 de ellos. La auditoría de Roca Junyent sobre la pederastia en los Jesuitas evita hablar de «encubrimiento»

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Guillem Sánchez, El Periódico, 26 de octubre de 2024
La compañía de Jesús en Catalunya hizo públicos este verano los nombres de 14 de los 29 religiosos que, según una auditoría privada efectuada por el bufete de abogados Roca Junyent, han abusado de alumnos escolarizados en centros de su propiedad. Ninguno ha violado a tantos menores como Lluís Tó, sobre el que pesan 25 acusaciones. EL PERIÓDICO investiga desde 2019 el encubrimiento de este depredador sexual y una decena de las víctimas localizadas por este diario han terminado presentando una denuncia policial contra este docente.
Se trata de denuncias prescritas y, además, Tó falleció en Bolivia en 2017. Pero acudir a los Mossos d’Esquadra a formalizar una denuncia contra su abusador es también la única manera a través de la cual la Administración pública tiene constancia oficial de los abusos sexuales que perpetraron sacerdotes como Tó durante décadas en España.
Las dos últimas denuncias contra Tó, recogidas entre los meses de julio y septiembre, arrojan más luz sobre un pasado de agresiones sexuales que el religioso siempre cometió en connivencia con su organización.
Encubrimiento
La etapa de Tó en el Sant Ignasi terminó en abril de 1992, cuando fue denunciado por una alumna de 8 años, Alessandra Martín. El colegio, en lugar de arropar a la víctima, protegió al violador. La comunidad jesuita fue incluso más lejos: conspiró contra Alessandra y acabó promoviendo su expulsión del Sant Ignasi. Meses más tarde, sin embargo, en octubre de 1992, Tó fue condenado por la Audiencia de Barcelona. Los jesuitas siguieron encubriéndolo y lo enviaron a Bolivia. Allí el cura también abusó de niños de ese país y los jesuitas continuaron amparándole incluso después de ser informados de los nuevos delitos cometidos en la comunidad boliviana, tal como reveló este diario.
El documental ‘La Fugida’, una coproducción de 3Cat con Prensa Ibérica y Ottokar, destapa cuanto ocurrió en 1992 y ahonda en el envío de Tó y de otro pederasta jesuita, Francesc Peris, a Bolivia, un país con el que las escuelas jesuitas de Catalunya mantenían una relación de apadrinamiento. Su emisión en TV3 en junio del presente año ha animado a tres nuevas víctimas a denunciar a Tó. En total, ya son una decena de demandas policiales, algunas de las cuales no están incluidos en los 25 que ahora identifican los jesuitas. La cifra real de las víctimas que ha dejado Tó es inimaginable.
Una de estos exalumnos es Jordi Armengou, cuyo testimonio permite desenterrar los abusos que este pederasta cometió cuando el Sant Ignasi era un internado para alumnos que residían lejos de Barcelona.
El internado
Nacido en 1957, Jordi no solo estudiaba en el colegio Sant Ignasi de Sarrià, también vivía entre sus paredes. «Dormíamos en una sala muy grande y las camas estaban separadas por tabiques muy finos que no llegaban hasta el techo y que servían para compartimentar las camas, espacios individuales con un techo común que llamábamos ‘camarillas’”, recuerda.
Aquella condición de alumnos internos significaba que no abandonaban el colegio al final de las clases. Cuando el resto de pupilos se marchaban a casa, ellos seguían allí. Y las oportunidades de acorralarlos para los depredadores sexuales como Lluís Tó crecían exponencialmente.
“¡Que viene el pare Tó!”
Jordi recuerda que entre las 19.30 horas y las 20.30 horas los internos tenían que hacer deberes en ‘aula d’estudi’ antes de cenar. Tó se dejaba caer con cualquier excusa casi cada día, y su llegada despertaba pavor entre los alumnos. Si el alguien exclamaba “¡Que viene el pare Tó!” cundía el pánico.
“Tenías que bajar la mirada y concentrarla en el libro, evitando a toda costa entablar contacto visual con él porque, con cualquier excusa, te pediría que lo siguieras a su despacho”, explica.
“Si eso ocurría, si terminabas en el despacho de Tó, el sacerdote te reñía y te presionaba hasta que te hacía llorar”, asegura Jordi. Y, después, “te consolaba”. “Te abrazaba, te acariciaba y acababa tocándote los genitales”.

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Al acecho en el dormitorio
Jordi recuerda que entonces Tó era el prefecto de los cursos de 2º, 3º y 4º, lo que significaba que también era el responsable de hablar con los padres de los alumnos sobre el rendimiento académico, un poder que usaba en su beneficio.
Jordi comprendió con el paso de los años que Tó los manipulaba desde que pisaba el ‘aula d’estudi’. La riña y el consuelo posterior servían a su interés de usarlos como objetos para excitarse. Esa proximidad y esos tocamientos bajo engaño desorientaban a los menores. “Me sentía muy incómodo pero era el padre Tó, aquello no podía estar mal”, recuerda.
“Daba miedo, era bajito, con gafas, y con una cara que imponía respeto”, explica. Por las noches, Tó entraba en los compartimentos y obligaba a los internos a desnudarse frente a él y después los ayudaba a vestirse. “Para evitarlo, en cuanto entrábamos en el dormitorio nos cambiábamos a toda prisa, sin perder un segundo, para que ya estuviéramos con el pijama cuando llegara Tó”, asegura, recordando un ambiente de terror nocturno que se mantuvo de los 10 a los 13 años.
«Ni se han disculpado»
Los jesuitas ya sabían entonces que Tó era un depredador sexual, tal como el delegado de la orden en Catalunya, Pau Vidal, ha reconocido en el documental ‘La Fugida’, coproducido por 3cat y EL PERIÓDICO. En 1968, según Vidal, incluso fue apartado temporalmente de la escuela. Los abusos que relata Jordi ocurrieron entre 1967 y 1970.
Tras la investigación del Caso Maristas por parte de este diario, que comenzó en febrero de 2016, Jordi contactó con la Companyia de Jesús para informar de los abusos sufridos a finales de los 60 por parte de Tó. Mantuvo con ellos varias reuniones e intercambió correos donde repitió en varias ocasiones en qué consistieron los abusos y el daño que le hicieron. En octubre de 2024 sigue esperando una respuesta. “Esta institución aún no se ha disculpado conmigo ni admitido ninguna responsabilidad”.
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Sobre los abusos sexuales en el colegio jesuita de Casp de Barcelona. BLOG:
El reputado colegio Jesuïtes de Casp de Barcelona, acorralado por abusos durante décadas: “Se ocultaba todo”, junio 2023
Los jesuitas catalanes enviaron al pederasta condenado Lluís Tó con los niños de Bolivia, mayo 2023

















