Desde el dicasterio de la Vida Consagrada, el Dicasterio de Doctrina de la Fe y la Secretaría de Estado en el Vaticano urgían al arzobispo de Burgos, Mario Iceta, a excomulgar cuanto antes a las clarisas cismáticas

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Fuentes. José Manuel Vidal, Religión Digital / Jesús Bastante, Religión Digital / Jesús Bastante, El Diario, 22 de junio de 2024
Indignación y pena. Como una bomba ha caído en Burgos y en Roma el último comunicado de las monjas de Belorado, ratificándose en su opción cismática. Más indignación en Roma, preocupados por el desgaste que el caso de Belorado está produciendo en la Iglesia a nivel mundial. Más pena en Burgos, donde el comisario pontificio, monseñor Iceta, albergaba una cierta esperanza de poder reconducir la situación y solucionar el caso.
Dolió especialmente, tanto en la curia romana como en la burgalesa, el fondo y la forma del último comunicado, al que califican de altivo y hasta agresivo contra la institución que, hasta hace poco, decían que era su madre querida, por la que estaban dispuestas a dar incluso la vida.
Por eso, desde el dicasterio de la Vida Consagrada, el Dicasterio de Doctrina de la Fe y la Secretaría de Estado urgían al arzobispo de Burgos, Mario Iceta, a excomulgar cuanto antes a las clarisas cismáticas. Consideran que el comisario pontificio está teniendo demasiada paciencia.
Este sábado, tras haber rechazado, presentarse ante el Tribunal Eclesiástico, Iceta ha decretado la excomunión de las diez clarisas de Belodorado que se han empecinado en el cisma, que, además, han contratado a tres abogados para negociar una solución “pacífica y extrajudicial” con el arzobispado burgalés.

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Decreto de excomunión
El arzobispo de Burgos, Mario Iceta «ha comunicado el Decreto de declaración de excomunión y la Declaración de dimisión (expulsión) ipso facto de la vida consagrada a todas y cada una de las diez hermanas que han incurrido en cisma».
En un comunicado oficial, la diócesis responde al burofax remitido ayer por las diez clarisas de Belorado en el que confirmaban su marcha de la «Iglesia conciliar», y aclara que «son las mismas hermanas las que han mostrado su decisión libre y personal de abandonar la Iglesia Católica».
«Ante esta decisión, es necesario recordar que la Declaración de excomunión es una acción jurídica considerada por la Iglesia como una medida medicinal, que mueva a la reflexión y a la conversión personal», señala el comunicado de Iceta, que muestra su disposición a volver a acogerlas si hay arrepentimiento.
Al tiempo, recalca que «sigue existiendo comunidad monástica formada por las hermanas que no han incurrido en excomunión, al no haber secundado el cisma: son las cinco hermanas mayores y otras tres hermanas que, aunque en este momento no se encuentran en el monasterio, pertenecen a la comunidad al estar incardinadas en ella».
En este sentido, la diócesis insiste en que «las hermanas mayores siguen siendo una prioridad en nuestras preocupaciones». Sobre esto, el comunicado recalca que «la Federación de Clarisas Nuestra Señora de Aránzazu ha previsto la forma de atender de modo inmediato a estas hermanas en el mismo Monasterio de Belorado, desplazando para habitar en el monasterio a algunas hermanas procedentes de otros monasterios de la Federación».
Comunicado oficial
Recibida mediante burofax la comparecencia de las diez hermanas clarisas del Monasterio de Belorado ante el Tribunal Eclesiástico, el Arzobispado de Burgos desea realizar las siguientes manifestaciones:
Se ha recibido con fecha de 21 de junio en el Arzobispado de Burgos un burofax firmado personalmente por diez hermanas clarisas del Monasterio de Belorado donde se afirma que «comunicamos de forma unánime y convencida la desestimación de presentarnos el 21 de junio ante la citación de ese Tribunal». Continúan afirmando que «ya nos desvinculamos de la Iglesia conciliar (con denominación Iglesia Católica) el día 8 de mayo, firmando nuestro Manifiesto Católico ante notario, haciéndolo público el 13 de mayo y notificado fehacientemente el día 14 de mayo». Y siguen: «nos hemos ratificado todas y cada una de nosotras, unánimemente, en no personarnos a este juicio eclesiástico al no reconocer la autoridad de ese Tribunal, ni su jurisdicción sobre las almas, y menos aún sobre nosotras –tras habernos separado voluntariamente para adherirnos a la Fe Católica–, ni, por ende, las penas canónicas que deriven de él». Estas afirmaciones han sido vertidas públicamente ese mismo día por la comunidad en las redes sociales.
A la vista de esta declaración de «separación voluntaria» de todas y cada una de ellas, recibida por burofax, el 21 de junio de 2024, lo que viene a ratificar lo que ya expusieron con anterioridad de modo fehaciente de diversas formas, el día 22 de junio el arzobispo de Burgos, Comisario Pontificio y Representante Legal de los Monasterios de Belorado, Orduña y Derio, ha comunicado el Decreto de declaración de excomunión y la Declaración de dimisión (expulsión) ipso facto de la vida consagrada a todas y cada una de las diez hermanas que han incurrido en cisma.
Son las mismas hermanas las que han mostrado su decisión libre y personal de abandonar la Iglesia Católica. Ante esta decisión, es necesario recordar que la Declaración de excomunión es una acción jurídica considerada por la Iglesia como una medida medicinal, que mueva a la reflexión y a la conversión personal. La Iglesia muestra siempre sus entrañas de misericordia y, como Madre, está dispuesta a acoger a sus hijos que, como el hijo pródigo, confían en la misericordia de Dios y emprenden el camino de vuelta a la casa del Padre.
Sigue existiendo comunidad monástica formada por las hermanas que no han incurrido en excomunión, al no haber secundado el cisma: son las cinco hermanas mayores y otras tres hermanas que, aunque en este momento no se encuentran en el monasterio, pertenecen a la comunidad al estar incardinadas en ella.
Las hermanas mayores siguen siendo una prioridad en nuestras preocupaciones. La Federación de Clarisas Nuestra Señora de Aránzazu ha previsto la forma de atender de modo inmediato a estas hermanas en el mismo Monasterio de Belorado, desplazando para habitar en el monasterio a algunas hermanas procedentes de otros monasterios de la Federación.
El párroco, Ángel Santamaría, tendrá ahora que colgar en la parroquia de Belorado el decreto de excomunión y leerlo en las misas de la localidad

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Y ahora…
“Ojalá no lleguemos a ver la imagen de estas mujeres, y de esos señores, saliendo del inmueble por orden judicial y escoltadas por la Guardia Civil, pero si persisten en su ruptura de la comunión, llegará ese momento”, Señala, en una entrevista publicada en El Diario, Miguel Campo, jesuita, profesor de Derecho Canónico en la Universidad Pontificia Comillas y miembro del equipo de asesoría jurídica de Conferencia Española de Religiosos, es seguramente la persona que mejor conoce los entresijos jurídico-canónicos del cisma de las monjas de Belorado, que este viernes confirmaron su intención de no regresar a la Iglesia católica al no acudir a declarar ante el Tribunal Eclesiástico de Burgos y han sido excomulgadas.
Decretada su excomunión y puesta en marcha su proceso de expulsión de la Iglesia y, las diez monjas dejarán de ser monjas católicas y pasarán a ser okupas de un monasterio que no les pertenece y que ocupan ilegalmente dado que el hecho de incurrir en una pena de excomunión supone la expulsión de la vida religiosa, es decir, de su condición de monjas, indica Miguel Campo.
Y tras la excomunión ¿Qué puede hacer monseñor Iceta?
Lo que está haciendo, responde Campo. En primer lugar, tender puentes y mostrar paciencia, pero al mismo tiempo, como autoridad eclesiástica, dar los pasos necesarios para defender el bien público de la Iglesia. Si esto se llega a consumar, tendrán que abandonar el inmueble del monasterio, y después llevar a cabo su vida como mejor les parezca, como cualquier ciudadano español, pero ya no serán mojas clarisas. Respecto a esos señores, no tienen ningún título, ni civil ni canónico, para habitar en ese inmueble. Las cosas llevan su tiempo, pero la realidad es que, si todo esto se consuma, se tendrán que ir de ese inmueble, pues ya no serán monjas clarisas ni pertenecerán a ese monasterio.
¿Qué delitos (canónicos y civiles) pueden estar cometiendo las religiosas, el falso obispo y el cura coctelero?
Canónicamente, las religiosas habrán incurrido en un delito de cisma. No tengo noticia de que hayan cometido ningún otro delito, ni canónico ni civil. Ahora bien, si en el futuro se comprobase que han enajenado (vendido o donado) bienes eclesiásticos sin licencia, o se llevan bienes muebles pertenecientes al monasterio, podrían incurrir delitos tanto en el marco canónico como en el del Código Penal español.
¿Quiénes son los legítimos propietarios de los conventos de Belorado, Orduña y Derio?
Los inmuebles no pertenecen a las monjas, en cuanto religiosas individuales, sino que pertenecen a la persona jurídica monasterio. Todo el mundo puede entender que si ingresas en una institución religiosa católica y un día decides abandonarla, no te vas llevar el monasterio contigo. Te puedes ir, pues nadie puede limitar tu libertad individual, pero no puedes pretender llevarte la institución contigo. Todos esos bienes, inmuebles y muebles, pertenecen a un monasterio de monjas clarisas católicas. Lo han sido en el pasado, lo son en el presente y lo seguirán siendo en el futuro con las monjas clarisas católicas que puedan profesar en ese monasterio. Esto no tiene por qué ser el final de esos monasterios.
Tanto los inmuebles como los bienes muebles (entre ellos el dinero) pertenecen al monasterio, son fruto del trabajo de generaciones de monjas clarisas y de las donaciones de fieles que entregaron bienes para la misión propia de una institución católica, cuyo legado y voluntad la Iglesia católica tiene que proteger. Existió el peligro de realizar operaciones como una hipoteca o la constitución de un derecho de superficie. La actuación diligente de nuestras autoridades eclesiásticas ha llevado a conjurar o limitar estos peligros.
¿Cómo acabará esto? ¿Cuándo?
La justicia, tanto la canónica como la civil, es como un tren de mercancías. Es lenta, pero una vez en marcha es muy difícil pararla. Ojalá no lleguemos a ver la imagen de estas mujeres, y de esos señores, saliendo del inmueble por orden judicial. Pero si persisten en su ruptura de la comunión llegará ese momento de verlas salir del convento escoltadas por la Guardia Civil. ¡Ojalá se arrepientan y pidan el perdón!

















