La otra inmatriculación: Universidad de Navarra

Manuel Millera, concejal de Aranzadi, escribe sobre otro sistema por el que la iglesia católica se ha ido haciendo con espacios públicos sin necesidad de acudir al procedimiento de la inmatriculación, las cesiones de suelo público de los Ayuntamientos. Lo estamos viviendo con excesiva frecuencia con las cesiones de suelo para colegios privados subvencionados, Manuel Millera nos recuerda un caso “sangrante”, el de la Universidad (privada) de Navarra.

Rebelión, 19 de mayo de 2018

La Plataforma de Defensa del Patrimonio Navarro presentó en el Ayto. de Pamplona/Iruña el 3 de Mayo una moción en la que denuncia el inmenso expolio de miles de bienes inmuebles puestos a su nombre por la Iglesia católica con el simple certificado del arzobispo, sin necesidad de acreditar ningún título de propiedad. Moción aprobada por todos los grupos, excepto UPN con el argumento básico de que la iglesia también forma parte del pueblo. Fernando Giménez, vicesecretario de la Conferencia Episcopal, reconoció la existencia de 30 a 40 mil inmatriculaciones, incluidas Catedral Pamplona, Mezquita Córdoba, Giralda Sevilla, etc… Les invito a entrar en su página web para conocer y apoyar si lo desean.

Pero la historia de la apropiación de bienes públicos por la Iglesia en el Estado español, NO empezó en 1998 con la aprobación del Decreto Aznar. En Navarra tenemos otro ejemplo sangrante con la Universidad privada. Durante la dictadura Escrivá de Balaguer funda el Opus Dei. Como consejero espiritual de Franco, Balaguer se da como misión seleccionar y formar las élites de la dictadura franquista hasta llegar a controlar lo esencial del poder. Cosa que consiguió ya en la época de los López (de Letona, Bravo y Rodó). Más tarde Balaguer fue enviado al Vaticano. Desde allí trabajó para extender su poder en América Latina y amortiguar el creciente peso de los seguidores de la Teología de la Liberación.

El 25 de Octubre de 1960 y en nuestro Ayto., monseñor afirmó: “Señor Alcalde: Al recibir de vuestras manos el honroso título de hijo adoptivo de esta noble ciudad de Pamplona, no voy a caer en la falsa humildad de decir que no merezco tan alta distinción. Si lo hiciera, faltaría a la verdad y causaría agravio a vuestra justicia. No cabe mayor prueba de cariño que ésta que yo he dado a Pamplona, al elegirla, entre todas las ciudades de España, como sede de la Primera Universidad del Opus Dei…” “… tengo una debilidad, y esa debilidad es Navarra, porque esta tierra jugosa, de hayedos y rastrojeras, con su fe inquebrantable, su apego a la tradición, su laboriosidad callada y su moral sin tacha…” Me pregunto si este señor sigue siendo hijo adoptivo de Pamplona…

Aquel día nos convertimos en sede de una cumbre del nacional catolicismo español, con asistencia multitudinaria de cardenales, ministros, obispos, capitanes generales, subsecretarios, abades, rectores, gobernadores, magistrados, catedráticos, fiscales, jerarquías y autoridades del glorioso Movimiento nacional. Lo digo en masculino, porque entre todas aquellas personas, no había una sola mujer. Y con el aplauso fervoroso de Diario de Navarra y Arriba España, el diario falangista.

Así pues entre 1963 y 67, el Ayto. de Pamplona cedió gratuitamente a las inmobiliarias del Opus (Ingemenesa, Ciunsa, Inunsa, ó Inmudensa) unos 300.000 m2 y promovió el expediente de expropiación de otros 900.000 m2. Para ello tuvo que pagar unos 500 millones de pesetas de 1974. Más otros 1.600 millones que pagó la Diputación de Navarra tan sólo entre 1960 y 1980 (20 años). A esta cantidad habría que añadir lo pagado de una manera u otra en estos últimos 38 años. Y añadirle que el Opus no ha pagado impuestos hasta esta legislatura, cosa que desconozco si ha comenzado a hacer. Hacienda eximió al Opus de abonar contribución, impuesto industrial, el de transmisiones y sucesiones, el de sociedades, y lo que es más sangrante, el IRPF “ podrá concertarse cada año globalmente ”… Es decir, Navarra no retiene los rendimientos económicos de los miles de trabajadores del Opus (del libro “El corralito foral” ). Y aparte la aportación del Estado, que en 1979 se cifraba en 120 millones, más lo abonado en los siguientes 40 años (del libro de M. A. Muez: Universidad del Opus: historia de un expolio).

¿Quiénes estaban en los consejos de Administración de aquellas sociedades creadas para camuflar todos estos bienes regalados al Opus? Quizá les suenen de algo: Huarte, Uranga, Aizpún, Gortari… los prohombres de Navarra, Diario de Navarra, fundador y primer presidente de UPN, junto con el inefable Ismael Sánchez Bella, auténtico artífice de este tinglado. Carrero firmó la expropiación de su puño y letra y J.I. del Burgo fue testigo providencial desde su atalaya como Director de Planificación de la Diputación.

Una de las condiciones (la base 8ª) que puso entonces el Ayto. para la donación fue: “Los terrenos del Campus cedidos a la Universidad (…) permanecerán abiertos al público, sin que puedan ser cerrados por tapias, setos o separaciones análogas”. No la han cumplido, ni tampoco esta otra; el Concordato español de 1953 con el Vaticano dice: “Las universidades erigidas por la Santa Sede en España se llamarán universidades de la Iglesia”. Y así lo cumplen las de Ávila, Murcia, Valencia, Comillas, Salamanca o París, pero no ésta, que se autodenomina Universidad de Navarra, y que obligó al crear la pública, a denominarla Universidad Pública de Navarra, cosa que no ocurre en otras comunidades autónomas.

El Ayto. durante el mandato de Velasco (abril 78- abril 79) solicitó al gobierno de Madrid la derogación del Decreto de Carrero del 73, que aprobaba el proyecto de la universidad del Opus y declaraba estas obras de Interés Social (el mismo camino que ha servido para iniciar el expediente de Salesianos), pero Balduz la dejó sin efecto hasta el día de hoy. ¿Podrá revertir Navarra algún día la propiedad de los terrenos de la Universidad privada y el resto de inmatriculaciones a lo público, que es de donde han venido? El tiempo lo dirá, y tan sólo depende de todxs nosotrxs… entre tanto, si todavía lo ostenta, retiremos el título de ‘hijo adoptivo’ de Pamplona a este gran expoliador.

 

Manuel Millera, concejal del Grupo Municipal Aranzadi / EP

Manuel Millera Carrera (Pamplona, 1955), concejal del Grupo Municipal Aranzadi, es arquitecto urbanista por la Universidad de Navarra (1972-1979), su trayectoria laboral está ligada a la administración local, concretamente al Ayuntamiento de Ansoáin, donde desempeñó el puesto de arquitecto municipal durante 24 años (1991-2015). Tras los comicios de mayo de 2015, Millera ha sido durante estos dos últimos años asistente del grupo municipal de Aranzadi en el Ayuntamiento de Pamplona. …

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