Hasta que la muerte nos separe… | Leticia Crespo

Las iglesias no pueden ser puntos de atención a las víctimas de violencia machista, lugares que no son neutrales, con una doctrina moral muy concreta

El arzobispo de Zaragoza, Monseñor Carlos Escribano, firma el convenio con el Ayuntamiento de Zaragoza | Fuente foto
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Leticia Crespo, El Periódico de Aragón, 20 de mayo de 2026

Hasta que la muerte nos separe… Y así es desgraciadamente para muchas mujeres, que el único elemento que las separa de sus maltratadores es la muerte, pero por asesinato…

Y es que el matrimonio, es para toda la vida, un sacramento indisoluble según la Iglesia católica, una institución patriarcal y con un currículum que tiene muchos «debes» a lo largo de la historia. Sorprende que el Ayuntamiento la legitime como «agente de protección».

Sra. Chueca, me encantaría que Zaragoza fuese noticia por ser pionera en poner en marcha proyectos educativos innovadores, planes de empleo efectivo, ayudas a la investigación (y no a academias de toreros), programas para la erradicación de la mendicidad y la indigencia (pero no con multas de 3000, sino con soluciones habitacionales y medidas de inserción), proyectos culturales de los de verdad (más allá de flores, luces y petardos con polvos de colores), pero no…

Zaragoza ha sido pionera en eliminar los «Puntos Violeta» para reconvertirlos en «Espacios Seguros», contentando así a la extrema derecha, con unas intenciones que van mucho más allá de un cambio semántico, y ¡ahora! es la primera capital española que integra de manera estructural en su protocolo de respuesta municipal contra la violencia machista a las parroquias, ¡hay que tocarse…! Es una auténtica vergüenza.

Y digo yo… la Sra. Chueca no se ha enterado de que vivimos en un estado aconfesional, así como para empezar, y que las mujeres maltratadas necesitan una intervención profesional y no de tutela moral ni consejos de sacerdote? «aguantar, resistir, resignación… por aquello de ser buena esposa y cumplir con los deberes conyugales». ¿Pero qué chanza es esta cuando estamos hablando de un tema tan serio que se está cobrando la vida de tantas mujeres a manos de sus maltratadores?

Las iglesias no pueden ser puntos de atención a las víctimas de violencia machista, lugares que no son neutrales, con una doctrina moral muy concreta y retrógrada con respecto a muchas cuestiones que tienen que ver con las mujeres. Me temo que ese par de sesiones informativas/formativas que se van a impartir a párrocos y voluntarios (que no nos salen gratis por mucho que el Convenio recoja que esta iniciativa no tiene ningún coste), no cubren ni de lejos las necesidades que requieren las mujeres maltratadas. La respuesta a la violencia machista tiene que venir de las políticas públicas, con profesionales especializados en distintas disciplinas que atiendan a estas mujeres, víctimas de violencia, mediante programas de asesoramiento jurídico, social y psicológico. Esa respuesta, complementariamente, debería venir de un apoyo institucional e incondicional (también a nivel económico) a esa red comunitaria, vecinal y asociativa de entidades (algunas de ellas formadas por mujeres supervivientes a la violencia machista) que vuelcan sus esfuerzos en ese acompañamiento y orientación inicial, tan necesarios y que conocen bien.

Zaragoza, como capital de Aragón, debería salir en los titulares por colaborar en el desarrollo de esa red de centros de protección y apoyo que recoge la ley aragonesa, e impulsar más centros de emergencia (que hay uno por provincia), más casas de acogida (una por provincia), más centros tutelados y más alojamientos alternativos específicos. En definitiva, hogares seguros para que las víctimas que quieren salir de esa situación con sus hijos e hijas, lo tengan algo más fácil.

En el propio convenio se hace referencia a la L.O. 1/2004 de 28 de diciembre de Medidas de Protección Integral contra la violencia de Género, que en su artículo 19 habla de que la atención a las víctimas debe responder a los principios de atención permanente, actuación urgente, especialización en las prestaciones, multidisciplinariedad profesional… Al menos, no tengan la desvergüenza de citarlo como argumento que justifica la firma de este acuerdo. Porque, pregunto… ¿cuál de todos estos requisitos va a encontrar la víctima en esas parroquias? ¡Exacto! ¡Ninguno!

Si no fuese porque la noticia ha sido recogida por toda la prensa y está publicado en la web municipal el Convenio firmado entre la sra. Chueca y el Arzobispo de Zaragoza, creería que es un titular del Mundo Today, parodiando un regreso al pasado que asusta. De aquí al «Patronato de Protección de la Mujer» hay una misa corta.

Leticia Crespo es ex-concejala del Ayuntamiento de Zaragoza y escritora

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