Dos falacias de la maternidad subrogada

marzo 27, 2017

 

Foto: El Soma

 

Xandru Fernández, El Soma, número 3, marzo 2017

No está bien visto limitar el derecho al sufragio activo, pero si hablamos de “voto rogado” la cosa cambia: nuestras reacciones se normalizan, aun sabiendo que detrás de esa expresión no se esconde una realidad diferente de la limitación de un derecho. Tampoco está bien visto poner cuchillas en las vallas fronterizas, pero la brutalidad de esa expresión no nos golpea con tanta fuerza si usamos el eufemismo “concertinas”: ¿qué demonios es una concertina? ¿Qué es lo primero que se nos viene a la cabeza cuando oímos esa palabra?

Por lo que sabemos, ese tipo de sustituciones lingüísticas es la señal que delata un encubrimiento. Y si la sustitución brota de golpe, si trata de abrirse paso a empujones en los medios de comunicación y lo consigue suscitando una polémica en la cual la sustitución misma es relegada a un segundo plano, podemos estar razonablemente seguros de que algo hay ahí que no pinta nada bien.

Si hemos empezado a hablar de “maternidad subrogada” en lugar de “vientres de alquiler” no es por casualidad: ¿en cuántas conversaciones usamos el verbo “subrogar”? La sustitución delata aquí la voluntad de introducir una valoración diferente de la que lleva asociada la expresión “vientres de alquiler”. Lo sabemos y, no obstante, lo hacemos. ¿Por qué? Tal vez por lo mismo por lo que decimos “calificaciones” en lugar de “notas”, o “enema” en lugar de “lavativa”: la sustitución lingüística se alimenta del prejuicio universal hacia el vulgarismo y utiliza en beneficio propio el prestigio del registro culto, por más que nadie sepa explicar en qué momento “externalización” pasó a ser un cultismo en detrimento de “privatización”.

Hablemos, pues, de la maternidad subrogada. O, mejor, no hablemos de ella, sino de lo que de ella se dice y de los mecanismos implícitos en esas formas de decir. Read the rest of this entry »


Vientres de alquiler. La hermana pequeña de la prostitución

marzo 13, 2017

Por Antonio Gómez Movellán,  Rebelión, 13 de marzo de 2017

La prostitución, la pornografía comercial y la subrogación no son más que expresiones del machismo de nuestra sociedad y todas ellas significan la explotación de las mujeres por los hombres. Hacer pasar los vientres de alquiler como una práctica inocua o una mera transacción mercantil es no ver lo que existe detrás de esta realidad.

El laicismo y el humanismo siempre se han pronunciado contra la explotación de la mujer al tiempo que ha levantado el derecho de las mujeres a la libre reproducción y una sexualidad plenamente libre, incluido el aborto y al ser la última depositaria de las decisiones en relación a su propio cuerpo; siempre se han manifestado en contra de las constricciones que las iglesias o las leyes injustas han impuesto a la mujer en las distintas civilizaciones y a lo largo de los siglos. Concretamente la Iglesia Católica, en nuestro país, ha sido la institución que más daño ha hecho a las mujer al mantenerla relegada a una posición de sierva del patriarcado, influyendo en el Estado para que promulgara leyes en ese sentido. Todos los derechos civiles y sociales de las mujeres han sido contestados por la iglesia católica: el divorcio, el aborto y cualquier medida emancipadora de la mujer; incluso hoy en día sigue presionando a los poderes públicos en contra de los derechos de las mujeres, de los homosexuales, de las lesbianas y transexuales. En España, la Iglesia católica tiene cada vez más problemas para que la sociedad acepte su moral y por eso pretende mantenerla en sus colegios. La lucha por una educación laica ha sido una de las primeras luchas que en el siglo XX emprendió la mujer en España para liberarse de la nefasta tutela católica. Desgraciadamente esta asignatura está aún pendiente en nuestro país ya que los colegios católicos son mantenidos por el Estado y decenas de miles de catequistas adoctrinan en los colegios públicos en la moral católica.

Desde el humanismo y laicismo se apoya el derecho moral y legal inequívoco de todas las mujeres a la autonomía sobre su propio cuerpo y las opciones reproductivas. El acceso de las mujeres a la planificación familiar, anticoncepción, control de la natalidad, anticoncepción de emergencia y los servicios sanitarios plenos debe reivindicarse como un derecho básico de las mujeres y la financiación pública no puede ser utilizada para comprometer estos derechos escudándose en visiones morales religiosas o de éticas privadas. Igualmente el laicismo y el humanismo se han pronunciado contra todo tipo de discriminación para las personas que por su identidad y orientación sexual se encuadran en el LGTB y aboga por una equiparación absoluta en derechos a las personas heterosexuales incluyendo el matrimonio, la adopción y el acceso a las técnicas de reproducción asistida. Sin embargo, la denominada maternidad subrogada no se encuentra en esta perspectiva de liberación y emancipación. Read the rest of this entry »